En cualquier actividad artística, existe un coeficiente numérico que en general es usado, formal o informalmente, para describir el grado de libertad expresiva de un artista determinado en un momento también determinado de su desarrollo. Históricamente acostumbrados al uso de los números en casi cualquier cuestión relacionada a una comparación, utilizamos la figura matemática "quebrado" o "razón" para ubicarnos dentro de un contexto ideal. El proceso de maduración artística siempre parte del conocimiento y aprendizaje del Arte que nos interesa y todo aprendizaje inicia con la copia de "patrones". En ese punto, el valor numérico de la libertad expresiva que poseemos, está definida en una razón de 1 a 100, ó sea 1/100, ó 1%, en donde 100 es el máximo valor posible y 1 es el mínimo.

Todo ésto es para ejemplificar y explicar porqué un artista en sus inicios necesita "copiar" para aplicar lo que aprende. Es un proceso sin el cual no podría haber creación alguna, simple y sencillamente porque el ser humano necesita de esa referencia numérica para medir lo inmesurable. A medida que aprendemos, el numerador de la "razón" definida anteriormente gana en valor y la tendencia es a igualar el denominador, en cuyo caso gozaremos de una libertad expresiva absoluta.